Los primeros indicios de esta fiesta hay que buscarlos en Oriente durante los siglos VII u VIII. En Occidente aparece en la Italia meridional, en la región habitada por los bizantinos. La celebración tardó en difundirse, a causa principalmente de la lenta penetración de la teología en este misterio mariano de la preservación de la María de toda mancha de pecado original. En Roma entró en el calendario litúrgico en 1476. La fecha elegida está en relación con el 8 de septiembre, la fiesta de la Natividad de la Virgen, más antigua. Entre la Inmaculada Concepción y la Natividad se da, por tanto la misma dependencia que entre la Anunciación del Señor y la Navidad.
La Concepción Inmaculada de María fue solemnemente declarada como verdad de fe definida por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854. Veinticinco años después, el Papa León XIII elevó la fiesta a la máxima categoría litúrgica. Actualmente es –al menos en España- fiesta de precepto, una de las que por acuerdo de la XXXIII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, celebrada en noviembre de 1980, debe conservarse en todo el territorio nacional.
El misterio de la concepción inmaculada de María por un singular privilegio, en previsión de los méritos de Cristo, nos lleva a todos los bautizados a contemplar el amor de Dios Padre.
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La devoción a María es prenda de salvación. Amemos de verdad a la Virgen María.
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En Monda cantaban los Celadores (Campanilleros) en las mañanas frías de invierno:
Hoy publica por toda la España en lo que gobierna Castilla y León, una fiesta con su mayordoma, su misa cantada y su procesión. Pura Concepción, premia, premia a todos tus devotos con la gloria eterna, el premio mejor.
El patronazgo de San Roque sobre Monda posiblemente se remonte al año 1508, año en que nuestra villa, es cedida por la reina doña Juana al Duque de Escalona y Marqués de Villena. Teniendo en cuenta, que tanto Escalona, como Tolox, como Serón y otros pueblos que pertenecieron al Duque tienen como patrón a San Roque.